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La iluminación subacuática en piscinas se consolidó como una de las mejoras más elegidas para extender el uso de la pileta durante la noche, reforzar la seguridad en el agua y sumar valor estético al espacio. Hoy existen distintas tecnologías, formatos y criterios de instalación que permiten adaptar el sistema a piletas de fibra de vidrio, de hormigón o revestidas, con opciones de luz blanca o RGB y diferentes niveles de potencia.
La iluminación subacuática es un sistema de luminarias diseñadas para trabajar sumergidas, con materiales y sellados adecuados para soportar el contacto permanente con el agua y los productos de tratamiento. Su objetivo principal es iluminar el interior del vaso de la piscina para permitir una visualización clara durante la noche y mejorar la percepción de profundidad, escalones y bordes.
Además del aspecto funcional, este tipo de iluminación se utiliza para resaltar el color del agua, generar ambientes en el área de solárium y favorecer un efecto visual uniforme, especialmente en piletas con terminaciones claras o revestimientos que reflejen mejor la luz.
Las luminarias LED son las más difundidas en instalaciones nuevas y en reemplazos, principalmente por su buena eficiencia energética, larga vida útil y opciones de color. Consumen menos electricidad que tecnologías tradicionales y suelen venir en versiones monocromáticas (blanco cálido, neutro o frío) y RGB (cambio de colores).
En piscinas residenciales, el LED se aplica tanto en nichos empotrados como en equipos tipo “lámpara plana” para determinadas configuraciones. En muchos casos incorpora controladores para efectos (secuencias, transiciones y programas).
Las luces halógenas se utilizaron durante años como estándar por su potencia lumínica y su tonalidad. Sin embargo, su consumo es mayor y su vida útil suele ser menor frente al LED. Todavía pueden encontrarse en piletas existentes, especialmente donde se mantiene la instalación original.
Para quienes evalúan un recambio, es habitual considerar la migración a LED manteniendo el tipo de nicho o carcasa según compatibilidad, siempre con revisión técnica previa.
La iluminación monocromática ofrece un color fijo y se elige por simplicidad y uniformidad. En cambio, la iluminación RGB permite variar colores y escenas. Esta opción requiere controlador o sistema de comando, y suele demandar una planificación más precisa para lograr un resultado parejo en toda la pileta.
En términos de montaje, una configuración frecuente es la de reflectores empotrables en pared, instalados con un nicho o alojamiento específico. También existen lámparas selladas que se integran con soluciones de montaje compatibles con determinadas estructuras. En todos los casos, los elementos deben ser aptos para uso bajo agua y cumplir normas de seguridad eléctrica vigentes.
Una pileta iluminada permite identificar con claridad el fondo, las paredes, accesos, escalones y zonas de transición. Esto reduce el riesgo de tropiezos al ingresar o salir del agua, y facilita la supervisión cuando hay niños o personas con menor experiencia.
La luz subacuática ayuda a detectar partículas en suspensión, hojas u objetos en el fondo, y puede facilitar tareas de mantenimiento nocturno o en días de poca luz. También mejora la inspección visual del estado general del vaso.
La iluminación transforma el aspecto del agua y del área de piscina. En patios y jardines, la pileta iluminada actúa como punto focal, aportando uniformidad visual al entorno y realzando el diseño del espacio.
Con una iluminación adecuada, se amplía el horario de uso y de permanencia en el sector. Esto es relevante en temporadas de verano, en reuniones nocturnas o cuando se busca disfrutar del solárium y la piscina en horarios más frescos.
La cantidad de luminarias depende de la longitud, ancho, profundidad y geometría del vaso. En piletas rectangulares suele buscarse una distribución que evitar zonas oscuras; en piletas con curvas o playas húmedas, la planificación se ajusta para que la luz acompañe los cambios de nivel.
Un criterio habitual es priorizar una iluminación uniforme antes que una potencia excesiva en un solo punto.
La orientación de los reflectores debe considerar las áreas donde se sientan o circulen las personas (solárium, bordes y galerías). Ubicar la luz de modo que apunte hacia el lado opuesto a la vista principal ayuda a reducir reflejos directos y mejora el confort visual.
La luz blanca puede variar de cálida a fría. Las tonalidades frías suelen dar un aspecto más “cristalino”, mientras que las cálidas generan un ambiente más suave. En RGB, la recomendación práctica es trabajar con escenas estables y colores que mantengan una visibilidad correcta del fondo cuando la pileta está en uso.
En piletas de fibra de vidrio, la instalación debe respetar los sistemas de fijación compatibles con la estructura y el tipo de pasamuros o nicho, asegurando sellados correctos para evitar filtraciones. También es importante considerar el espesor del casco y los puntos de refuerzo previstos por el fabricante.
En iluminación subacuática es común utilizar baja tensión mediante transformador, además de componentes certificados para trabajo en ambientes húmedos. La selección de materiales adecuados (luminaria, cableado, conectores y cajas estancas) es un factor determinante para la seguridad.
La instalación eléctrica debe incluir protecciones diferenciales y térmicas acordes a la normativa local, y una correcta puesta a tierra. También se recomienda prever un tablero o sector de control accesible para mantenimiento, con sus protecciones debidamente identificadas.
En sistemas subacuáticos, los puntos de paso de cable y los sellos son críticos. Los prensaestopas, juntas y pasamuros deben estar en perfecto estado y colocados según indicación técnica para evitar ingreso de agua hacia canalizaciones o cajas de conexión.
Con el tiempo, las luminarias pueden acumular sarro o suciedad en el difusor, reduciendo el flujo lumínico. Una limpieza adecuada, junto con la revisión de tornillos y soportes, ayuda a conservar el rendimiento. En piletas con tratamientos que favorecen incrustaciones, esta verificación puede ser más frecuente.
Ante parpadeos, cambios de color irregulares o pérdida de intensidad, conviene revisar el controlador, el transformador y el estado del cableado. En LED, los recambios suelen planificarse por módulo o luminaria completa según el modelo. En halógenas, el reemplazo puede incluir lámpara y juntas, verificando siempre el sellado.
Para una pileta familiar de uso frecuente, suele priorizarse la visibilidad del fondo con luz blanca y una distribución uniforme. Para quienes buscan ambientación, la opción LED RGB permite sumar escenas de color, siempre considerando que, durante el baño, lo recomendable es mantener configuraciones que aseguren buena percepción de profundidad.
En proyectos nuevos o remodelaciones, también se evalúa la integración con automatización, temporizadores o control remoto, además de la disponibilidad de repuestos y el soporte técnico del sistema elegido.
Si necesitás asesoramiento para elegir, instalar o actualizar la iluminación subacuática de tu piscina, en Klor Piletas puedo ayudarte con esta problemática. Te invito a seguir leyendo más noticias en nuestro blog para encontrar tips de mantenimiento, mejoras y recomendaciones para tu pileta.
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