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Mantener el agua clara y segura durante toda la temporada depende de una rutina simple: filtración constante, desinfección correcta y algunos hábitos diarios que evitan que la suciedad y las algas ganen terreno. En piletas de fibra de vidrio, además, conviene sumar cuidados específicos para proteger la superficie y facilitar la limpieza.
La filtración es la base del mantenimiento porque retira partículas en suspensión y ayuda a que los productos químicos se distribuyan de manera uniforme. Para que sea efectiva, es clave que el equipo funcione varias horas al día, especialmente en jornadas de calor y de uso intensivo.
Como referencia práctica, muchas rutinas domésticas se organizan con un rango de 6 a 8 horas diarias de filtrado, ajustando según la temperatura, la cantidad de bañistas, la exposición al viento y la presencia de árboles alrededor. En días de mucho uso o luego de una tormenta, puede requerirse más tiempo.
El cloro es el desinfectante más utilizado para eliminar microorganismos y mantener el agua apta. El problema más frecuente no es “usar poco” o “usar mucho”, sino no medir: cuando el nivel cae, aparecen algas; cuando sube demasiado, puede generar irritaciones y olor fuerte.
Para sostener un nivel estable, se recomienda medir de forma periódica con un test (tiras reactivas o kit) y dosificar según el volumen de la pileta y el tipo de producto. Si se usa cloro en pastillas, conviene revisarlas para asegurar que el dosificador esté trabajando de forma correcta.
El pH influye directamente en la eficacia del cloro y en el confort del baño. Cuando el pH está fuera de rango, el cloro puede perder efectividad y el agua puede volverse turbia con mayor facilidad.
En mantenimiento habitual se busca que el pH se mantenga en un rango cómodo y eficiente para la desinfección. Por eso, es importante medirlo junto con el cloro y corregir con productos específicos (elevadores o reductores) cuando corresponda.
Aunque el agua “se vea bien”, las paredes y el fondo pueden acumular una película de suciedad o microalgas. El cepillado regular evita que esa capa se fije y se convierta en manchas o en un foco de algas.
En fibra de vidrio conviene utilizar cepillos de cerdas suaves y elementos que no rayen el gelcoat. El objetivo es desprender depósitos sin dañar la superficie, especialmente en líneas de flotación, esquinas y escalones.
Hojas, tierra e insectos no solo ensucian: al descomponerse liberan materia orgánica que alimenta algas y consume cloro. Sacar residuos a tiempo reduce el gasto en químicos y ayuda a sostener la transparencia del agua.
Una rutina efectiva combina:
El alguicida es un apoyo para prevenir o controlar la aparición de algas, especialmente en épocas de calor o cuando la pileta recibe muchas horas de sol. El clarificador, en cambio, se utiliza cuando el agua está opaca porque ayuda a agrupar partículas finas para que el filtro pueda retenerlas mejor.
Estos productos no reemplazan al cloro ni a la filtración, pero pueden ser útiles ante señales típicas como:
Una cobertura es una medida simple que impacta en varios frentes: evita que entren hojas y polvo, reduce la evaporación y ayuda a mantener una temperatura más estable. Además, al ingresar menos suciedad, el filtro trabaja con menor carga y el consumo de químicos suele disminuir.
En piletas de fibra, una cubierta también contribuye a proteger la superficie del sol directo cuando no se usa, ayudando a mantener el aspecto general por más tiempo.
La limpieza del agua no depende solo de lo que se agrega, sino de que el circuito hidráulico funcione correctamente. Un skimmer tapado o un filtro saturado reduce el caudal, baja la capacidad de retención de residuos y complica todo el mantenimiento.
Detectar cambios a tiempo permite corregir con menos esfuerzo. Algunas señales frecuentes que anticipan problemas son:
La fibra de vidrio se caracteriza por su superficie lisa, lo que facilita el mantenimiento cotidiano. Aun así, para sostener esa ventaja es importante evitar herramientas abrasivas y productos que puedan dañar el acabado. Un protocolo simple incluye cepillos suaves, limpieza frecuente de la línea de flotación y control químico constante para prevenir manchas y adherencias.
En Klor Piletas puedo ayudarte con esta problemática: desde la elección de productos y rutinas de mantenimiento hasta la puesta a punto de tu pileta de fibra para que el agua se mantenga clara por más tiempo. Te invito a seguir leyendo más noticias y guías en nuestro blog.
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