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La aparición de musgo en una piscina suele relacionarse con agua con poco movimiento, desinfección insuficiente y superficies húmedas que permanecen sin cepillado. En piletas de fibra de vidrio, aunque el acabado liso dificulta la adherencia en comparación con otros materiales, el musgo puede formarse igual si el mantenimiento se interrumpe o si la química del agua queda fuera de rango. Identificar los factores que lo favorecen y aplicar una rutina de control ayuda a prevenir manchas verdosas, paredes resbaladizas y consumo extra de químicos.
El musgo (y otras formas de crecimiento verde) puede desarrollar sobre superficies húmedas cuando existen condiciones favorables: luz solar, nutrientes, agua estancada y niveles de desinfectante bajos. En piscinas, muchas veces se confunde con algas, ya que ambos generan coloración verdosa y sensación de “lamina” en paredes o piso. En la práctica, la prevención y el control se basan en los mismos pilares: circulación, filtración, limpieza y cloración estable.
Cuando el agua no circula bien, se crean “zonas muertas” donde el desinfectante llega con menor eficacia. Es frecuente en esquinas, escalones, bancos internos y detrás de accesorios. Una filtración corta en días calurosos o con mucha carga de bañistas aumenta el riesgo de crecimiento verde.
El cloro es el principal bloqueador del crecimiento biológico. Si el nivel cae por debajo del rango recomendado para el volumen de agua y uso, el musgo puede instalarse, especialmente cuando se combina con calor y radiación solar. El problema suele empeorar si el cloro se agrega de forma irregular o si hay picos y caídas marcadas.
El pH influye en la efectividad del cloro. Con pH alto, el desinfectante pierde capacidad de acción y el control del crecimiento verde se vuelve más difícil. Mantener el pH equilibrado favorece una desinfección constante y reduce consumos innecesarios.
Hojas, polvo, polen, tierra y restos orgánicos aportan nutrientes. Si el skimmer está saturado, el canasto de la bomba tiene residuos o el fondo permanece sin aspirado, el musgo encuentra un entorno más favorable para desarrollarse.
Las lluvias pueden arrastrar sedimentos y modificar parámetros del agua. Tras tormentas, es habitual que disminuya el nivel de cloro y aumente la carga orgánica. En esos escenarios, el musgo puede aparecer con mayor rapidez si no se corrigen los valores.
La filtración es el “motor” del control preventivo. En periodos de calor, uso intensivo o después de lluvias, conviene aumentar las horas de filtrado para mejorar la circulación y el reparto del desinfectante. También es importante revisar:
Medir el agua con frecuencia permite ajustar antes de que aparezcan manchas verdes. En términos generales, se busca un nivel de cloro libre suficiente para el uso de la pileta y un pH dentro de un rango estable. Al detectar desvíos, se recomienda corregir de forma gradual, siguiendo indicaciones del producto y el volumen de la piscina.
En fibra de vidrio, el acabado liso ayuda, pero no reemplaza el cepillado. Las zonas con sombra y poco flujo requieren atención especial. Cepillar rompe la adherencia inicial del crecimiento verde y evita que se fije en línea de flotación, rincones o escalera.
Retirar hojas y sedimentos reduce nutrientes. El mantenimiento típico incluye:
En determinadas épocas (calor intenso, baja circulación, temporadas de muchas lluvias o piscinas con poca utilización), el alguicida puede incorporarse como refuerzo preventivo. La elección del producto y la dosificación deben ser compatibles con el sistema de filtrado, el tipo de tratamiento y el material, y siempre respetando las instrucciones del fabricante.
Antes de aplicar un tratamiento, conviene medir cloro y pH y verificar que la bomba y el filtro trabajen con buen caudal. Sin filtración efectiva, la recuperación suele demorar más y puede reaparecer el verdín.
Cuando el crecimiento verde ya está visible, suele indicarse un tratamiento de choque con el desinfectante adecuado para elevar rápidamente la capacidad de sanitización. En paralelo, se realiza cepillado en paredes, escalones, juntas de accesorios y sectores con sombra para desprender el material adherido.
Tras el tratamiento, es habitual sostener una filtración prolongada para capturar partículas y clarificar el agua. En este proceso, es clave:
Luego de eliminar el crecimiento verde, puede quedar turbidez por partículas en suspensión. En esos casos, se puede utilizar un clarificador o floculante según el sistema disponible, para ayudar a que el filtro retenga mejor el material. El uso correcto depende del tipo de filtro y del método de aspirado disponible.
Si necesitás ayuda para prevenir o eliminar el musgo en tu piscina de fibra de vidrio, en Klor Piletas podemos ayudarte con el diagnóstico del agua, la rutina de filtración y el tratamiento adecuado para tu caso. Te invito a seguir leyendo más noticias y guías de mantenimiento en nuestro blog.
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