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Después de una lluvia, el agua de la piscina puede cambiar de aspecto en pocas horas: se vuelve turbia, aparecen residuos en la superficie y, en algunos casos, el nivel sube por encima de lo recomendado. Este escenario es frecuente en piletas de fibra de vidrio y requiere una serie de pasos concretos para volver a estabilizar el agua, recuperar la claridad y mantener el sistema de filtrado funcionando correctamente.
La lluvia incorpora elementos que alteran el equilibrio del agua y pueden acelerar la aparición de turbidez o algas si no se corrige a tiempo. Entre los efectos más habituales se encuentran:
Antes de ajustar químicos, conviene eliminar todo lo visible para evitar que se descomponga dentro del agua. Para eso:
Si el nivel quedó alto (por encima de la mitad del skimmer o del rango recomendado por el fabricante), puede disminuir la capacidad de aspiración. En ese caso, se recomienda:
Luego de una lluvia, la recomendación general es aumentar el tiempo de filtrado para ayudar a retirar partículas finas. Según la intensidad de la tormenta y el estado del agua:
Para recuperar el agua con precisión, es importante medir parámetros básicos con un kit de análisis o tiras reactivas. Los puntos a controlar tras la lluvia son:
Con esas mediciones, se define el orden de corrección para evitar sobretratamientos o combinaciones innecesarias.
Si el pH está fuera de rango, conviene corregirlo antes de buscar un “golpe” de desinfección, ya que el cloro trabaja de manera más eficiente con valores equilibrados. La alcalinidad, por su parte, ayuda a que el pH no se mueva bruscamente tras nuevas precipitaciones o reposición de agua.
Aplicá los productos correctores siguiendo las indicaciones del fabricante, respetando dosis según volumen de la pileta, y esperando el tiempo sugerido antes de volver a medir.
Después de lluvias intensas, es común necesitar una cloración de choque para recuperar el poder desinfectante y eliminar contaminación orgánica. Se utiliza especialmente cuando:
Durante este proceso, mantené la filtración encendida y evitá el uso de la piscina hasta que los valores vuelvan a rangos seguros y el agua recupere claridad.
La turbidez suele deberse a partículas finas en suspensión y a desbalances químicos. Para acelerar la recuperación, se aplican medidas combinadas:
Si, aun con filtración prolongada, el agua se mantiene lechosa o con velo, se puede recurrir a un clarificador o floculante (según el caso). En términos prácticos:
Es importante respetar el modo de uso del producto elegido, porque algunos requieren dejar el agua en reposo y luego aspirar a desagote, mientras que otros trabajan con filtración continua.
Para que el agua vuelva a su estado normal, el retiro físico de suciedad es determinante. Luego de agrupar partículas o remover sedimentos:
Cuando se coloca una cubierta antes de lluvias fuertes, se reduce el ingreso de hojas y sedimentos, y también se limita la dilución del tratamiento químico. Después de la lluvia, el trabajo principal suele quedar reducido a retirar agua acumulada sobre el cobertor (si corresponde) y limpiar residuos externos.
La suciedad que llega al agua proviene muchas veces de áreas cercanas. Acciones prácticas para minimizar el arrastre:
En semanas con precipitaciones frecuentes, ayuda sostener una rutina breve:
Hay situaciones en las que recuperar el agua puede requerir una revisión más específica del sistema o del estado general de la pileta. Se recomienda consultar si:
En Klor Piletas podemos ayudarte con esta problemática: te asesoro para diagnosticar qué desajustó la lluvia en tu pileta, definir el tratamiento adecuado y recuperar la claridad del agua de forma segura. Te invito a seguir leyendo más noticias en nuestro blog para aprender más sobre mantenimiento y cuidado de piletas de fibra de vidrio.
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