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Las piletas de fibra de vidrio están diseñadas para durar muchos años, pero como cualquier instalación expuesta al uso, al sol y a productos químicos, pueden presentar daños con el tiempo. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, una pileta de fibra de vidrio se puede reparar. El tipo de arreglo dependerá del origen del problema, la zona afectada y la profundidad del daño.
En una pileta de fibra de vidrio, los inconvenientes más habituales suelen concentrarse en la superficie y en zonas de tensión. Identificar el tipo de daño ayuda a decidir si se trata de una reparación simple o si conviene intervención técnica.
El uso cotidiano, la limpieza con elementos abrasivos o el roce de accesorios pueden provocar marcas superficiales. También puede aparecer una pérdida de brillo o un aspecto opaco, generalmente asociado al paso del tiempo y a la exposición solar.
El gel coat es la capa superficial que da terminación y protección. En ciertos casos pueden presentarse microfisuras, especialmente en zonas con cambios de temperatura, golpes o movimientos del suelo. Algunas fisuras son estéticas, pero otras pueden evolucionar si se filtra agua por debajo.
Cuando la fisura atraviesa capas y afecta la estructura de fibra, el daño es más importante. Puede ocurrir por golpes fuertes, por asentamientos o por esfuerzos concentrados en esquinas, escalones o bordes.
Otro problema conocido en piezas de fibra es la aparición de ampollas o burbujas en la superficie, asociadas a la entrada de humedad a través de la terminación. Este fenómeno requiere tratamiento específico: no se resuelve solo “tapando” la ampolla, porque implica sanear y recomponer capas.
Antes de empezar cualquier trabajo, es clave reconocer señales que indican deterioro y determinar si hay filtración o daño estructural.
Si existe sospecha de pérdida de agua, se recomienda diferenciar entre evaporación, filtraciones en cañerías y fisuras en el vaso. Una evaluación ordenada evita reparar donde no corresponde.
En términos generales, los daños superficiales suelen tener reparación directa sobre la zona afectada. En cambio, si hay rajaduras profundas, ósmosis extendida o problemas asociados a movimiento del suelo, es probable que se necesite un procedimiento más completo y controlado.
La reparación en fibra de vidrio se realiza por capas y con materiales compatibles para recuperar la resistencia y la impermeabilidad. Aunque el detalle puede variar según el daño, el esquema de trabajo suele incluir pasos similares.
Se delimita la zona afectada y se verifica si es un problema superficial o estructural. Luego se prepara el sector: limpieza profunda, secado y desbaste controlado para eliminar material deteriorado y generar agarre.
En grietas o rajaduras, es habitual abrir la zona dañada para retirar material flojo y evitar que la reparación quede solo en la superficie. El objetivo es llegar a capas sanas y estables.
Cuando el daño afecta la estructura, se aplican mantas o tejidos de fibra de vidrio con resina para recuperar espesor y resistencia. Este trabajo se realiza por capas, respetando tiempos de curado y evitando excesos que generen irregularidades.
En reparaciones donde se busca restituir impermeabilidad y terminación, se aplica gel coat o un sistema de terminación compatible con la pileta. Esto permite recuperar protección, textura y aspecto de la superficie.
Una vez curado el material, se lijan las imperfecciones para nivelar y se realiza pulido si corresponde. El cierre incluye la revisión visual, control de adherencia y verificación de sellado en la zona reparada.
Una reparación correctamente realizada puede extender la vida útil de la pileta. La duración del arreglo suele depender de variables técnicas y de mantenimiento.
Resinas, fibras y terminaciones deben ser adecuadas para el tipo de pileta y para el uso en inmersión. La elección correcta evita desprendimientos, cambios de color o falta de adherencia.
Trabajar sobre humedad o no respetar tiempos de curado puede generar fallas tempranas. En ósmosis o filtraciones, el secado es una parte crítica del proceso.
Si la pileta presenta desgaste generalizado (superficie opaca en gran parte, múltiples fisuras o ampollas), puede ser necesario planificar un reacondicionamiento integral en lugar de reparaciones puntuales.
Además de reparar, el mantenimiento ayuda a prevenir que el problema reaparezca o se agrave.
Detectar una fisura pequeña y resolverla a tiempo suele evitar trabajos más complejos. Si una marca cambia de tamaño, se multiplica o se acompaña de pérdida de agua, conviene evaluar de inmediato.
El plazo depende del tipo de daño, el clima y los tiempos de secado/curado. Las reparaciones superficiales pueden resolverse en menos tiempo, mientras que las estructurales o tratamientos por ósmosis suelen requerir más etapas y controles. También influye si se trabaja con la pileta vacía y con condiciones adecuadas para que los materiales curen correctamente.
Si el daño se repite, si hay filtración, si la rotura es amplia o si aparecen ampollas, es recomendable una revisión técnica para determinar el alcance real. Una evaluación profesional permite definir el método de reparación, los materiales y el alcance del trabajo para recuperar impermeabilidad y seguridad de uso.
En Klor Piletas podemos ayudarte con esta problemática: puedo asesorarte para identificar el tipo de daño y coordinar la solución más conveniente para tu pileta de fibra de vidrio. Te invito a seguir leyendo más noticias en nuestro blog para conocer tips de mantenimiento, cuidado del agua y recomendaciones para prolongar la vida útil de tu pileta.
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