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Elegir una pileta de fibra de vidrio suele ser un proceso más simple de lo que parece, pero requiere ordenar información clave antes de avanzar: espacio disponible, uso previsto, modelo, instalación y mantenimiento. A continuación, una guía paso a paso, con criterios prácticos para tomar decisiones informadas desde el inicio.
El primer punto es establecer para qué se va a usar la pileta la mayor parte del tiempo. Esto condiciona dimensiones, profundidad, accesorios y ubicación.
Para familias con niños o reuniones frecuentes, suelen priorizarse áreas de poca profundidad, escalones amplios y bancos internos. También se consideran modelos con zonas de descanso integradas.
En este caso, es común elegir piletas más largas, con recorrido continuo y menos “interrupciones” internas (como bancos muy prominentes), para aprovechar mejor el espacio de nado.
Quienes priorizan descanso suelen enfocarse en modelos con playita húmeda, bancos, hidromasaje (si corresponde) y una ubicación que favorezca privacidad y uso frecuente.
Antes de enamorarse de un modelo, es necesario medir el jardín con precisión y contemplar el espacio extra que requiere la obra. No solo importa el tamaño de la pileta, sino también el perímetro de trabajo y las áreas de circulación.
La orientación y el entorno influyen en el uso y en el mantenimiento. Por ejemplo, zonas con mucho follaje tienden a sumar trabajo de limpieza, y áreas demasiado sombrías pueden afectar la temperatura del agua y la evaporación.
Una vez definido el espacio, el siguiente paso es elegir medidas que se ajusten al uso real. Aquí conviene equilibrar comodidad, seguridad y costos operativos (volumen de agua, químicos y tiempo de filtrado).
Las piletas de fibra se ofrecen en diseños predeterminados. La elección del modelo no es solo estética: determina cómo se aprovecha el espacio interior y la experiencia de uso.
En piletas de fibra, la durabilidad depende de la calidad de fabricación y de una instalación correcta. Por eso se recomienda verificar aspectos de la estructura y la terminación.
La instalación de una pileta de fibra suele ser más rápida que otros sistemas, pero implica etapas que deben coordinarse para evitar demoras. La planificación incluye excavación, base, colocación, conexiones hidráulicas y terminaciones.
Uno de los puntos que se revisa desde el inicio es la posibilidad de ingreso del casco de fibra al terreno. Según el caso, puede requerirse coordinación de maniobras o definir rutas de acceso que eviten obstáculos.
El sistema de filtrado es el “corazón” del mantenimiento. Dimensionar correctamente bomba y filtro ayuda a mantener el agua clara y estable, con rutinas de trabajo más simples.
El proyecto no termina en la pileta. El entorno define gran parte del uso cotidiano: circulación, comodidad, limpieza y seguridad.
En Klor Piletas puedo ayudarte a resolver cada etapa de esta planificación, desde la elección del modelo hasta el mantenimiento del agua una vez instalada. Te invito a seguir leyendo más noticias en nuestro blog para encontrar guías y tips prácticos sobre piletas de fibra y cuidado del agua.
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