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Elegir el color para pintar una pileta no es solo una decisión estética: también influye en la percepción de limpieza, el tono del agua, la visibilidad del fondo y el mantenimiento a lo largo del tiempo. En piletas de fibra de vidrio (y también en piletas de material), el color final se define por la combinación entre el tono de la pintura o recubrimiento, la profundidad, la luz solar, el entorno y el tipo de revestimiento existente.
El agua funciona como un “filtro” que modifica el color real del fondo y las paredes. Por eso, el mismo tono puede verse diferente según el contexto. Los factores más relevantes son:
Es uno de los colores más comunes porque ofrece un aspecto clásico y familiar. Suele dar un azul “pileta” muy reconocible, con buena sensación de frescura y limpieza. En general:
Los azules más oscuros intensifican el color del agua y le dan un aspecto más marcado, a veces similar a una piscina “resort”. Consideraciones prácticas:
El blanco genera un efecto de agua muy clara, a menudo con un tono turquesa suave dependiendo de la luz. Suele elegirse para buscar apariencia minimalista y luminosa. En el uso diario:
Los grises vienen creciendo por su estética contemporánea y porque combinan bien con decks, stone y jardines modernos. El agua suele verse azulada, a veces con matices verdosos según la luz y el entorno. En términos prácticos:
Estos tonos se usan para imitar el estilo laguna o playa y logran un efecto natural. El agua suele tender a un verde suave o turquesa según profundidad y luz. Recomendaciones generales:
Son colores de fuerte presencia, buscados por el “efecto espejo” y la imagen moderna. El agua se ve muy oscura y reflectante. Puntos a tener en cuenta:
Además del gusto personal, conviene ordenar la elección según necesidades concretas:
En piletas de fibra de vidrio, la preparación de la superficie es determinante para que el acabado dure. Antes de definir color y producto, conviene controlar:
Los tonos oscuros tienden a absorber más radiación y pueden favorecer un leve aumento de temperatura, aunque el resultado real depende del clima, el viento, el uso de cobertores y la exposición solar.
Los colores intermedios, como gris medio o azul medio, suelen equilibrar estética y mantenimiento visual. Aun así, la suciedad no desaparece: se controla con filtrado, cepillado y química del agua.
Se puede, pero el cambio requiere evaluar el estado de la superficie, el tipo de pintura anterior, la adherencia y la preparación. En muchos casos, el rendimiento depende más del proceso (limpieza, lijado, reparación y aplicación) que del color elegido.
Si estás por pintar tu pileta y querés definir el color en función del uso, el entorno y el estado real de la superficie, en Klor Piletas puedo ayudarte a evaluar opciones y encarar el mantenimiento de manera ordenada. Te invito a seguir leyendo más noticias y guías prácticas en nuestro blog para tener la pileta lista durante toda la temporada.
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